martes, 1 de febrero de 2011

Las Grandes Novelas del Siglo XX

Por: R.J.Lovera De-Sola

El autor de best sellers, el norteamericano Irving Wallace(1916-1990), compiló alguna vez el The book of lists(1977). Y hacerlas es siempre interesante para el estudioso de cualquier temática en el campo de la cultura. Aquí ofrecemos una suerte de florilegio de las grandes novelas del siglo XX vista desde el ángulo de varios lectores, se cierra con unas observaciones nuestras.


Según el muy culto periodista venezolano Rafael Osío Cabrices, lector de los más grandes tenemos, las veinte más grandes novelas, las imprescindibles del siglo XX, son: Vladimir Nabokov: Lolita; George Orwell: 1984; Milan Kundera: La insoportable levedad del ser; Salman Rushdie: Los versos satánicos; Italo Calvino: El barón rampante; Truman Capote: A sangre fría; Gunther Grass: El tambor de hojalata; Franz Kafka: La metamorfosis; Lawrence Durrell: El cuarteto de Alejandría; Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano; Jack Kerouac: En el camino; Albert Camus: El extranjero; William Golding: El señor de las moscas; J.D. Salinger: El guardián entre el centeno; Paul Bowles: El cielo protector; James Joyce: El retrato del artista adolescente; J.M.Coetzee: Desgracia; Graham Greene: El americano impasible; William Faulkner: Mientras agonizo y Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira.
El poeta Rafael Arriaz Lucca añade: Mijail Bulgakov: El maestro y Margarita y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez citando en su selección las ya nombradas Memorias de Adriano y Desgracia.
Por su parte Mario Vargas Llosa nos ofrece en su libro La verdad de las mentiras. (2ª. ed. aum.Madrid:Alfaguara,2002. 413 p.) la siguiente selección de novelas del siglo XX, aquí las acotaciones entre paréntesis son nuestras:Saul Bellow: Herzog; Heinrich Boll: Opiniones de un pasayo; André Breton: Nadja; Albert Camus: El extranjero; Elías Canetti: Auto de fe; Alejo Carpentier; El reino de este mundo; Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas;Isak Dinisen: Siete cuentos góticos, que es una de las dos unicas excepciones presentadas por Vargas Llosa de un libro de cuentos, imposible de soslayar como su autora en el panorama de la ficción de la centuria cerrada hace poco; John Dos Passos: Manhatan transfer; William Faulkner: Santuario(aunque muchos lectores pondrían más bien Absalom, Absalom); Francis Scott Fitzgerald: El Gran Gastby; Max Frisch: No soy Stiller; Gunter Grass: El tambor del hojalata; Grahan Green: El poder y la gloria y El fin de la aventura; Ernest Hemingway: El viejo y el mar y París era una fiesta; Herman Hesse: El lobo estepario(otros pondrían también a Damián); Aldous Huxley: Un mundo feliz; Joyce, James: Dublineses, cuentos también(otros colocarían entre sus lecturas también El retrato del artista adolescente); el japonés Yasunari Kawabata: La casa de las bellas durmientes; Arthur Koestler: El cero y el infinito; Guiiseppe Tomasi Lampedusa: El gatopardo; Doris Lessing: El cuaderno dorado; André Malraux: La condición humana; Thomas Mann: La muerte en Venecia; Henry Millar: Trópico de cáncer(aunque para este lector el Trópico de Capricornio es mejor); Alberto Moravia: La Romana; Vladimir Navokok: Lolita; George Orwell: La granja de los animales(aunque otros leerían también su novela 1984); Boris Pasternak: El doctor Zhivago; Alexadr Solzhenitsin: Un día en la vida de Ivan Denisovich; John Steinbeck: Al este del Edén; Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira; Virginia Woolf: La Señora Dalloway.
Nosotros añadimos, siguiendo los pasos de estos dos cultísimos lectores: Marcel Proust: La búsqueda del tiempo perdido: libro magno, difícil, de largos pasajes áridos, pero insustituible, obra de uno de los cuatro grandes novelistas del siglo XX. Los otros son el irlandés Joyce, el checo Kafka y el norteamericano Faulkner. El quinto sería Thomas Mann. Recomendamos varias formas de leer La búsqueda…, para muchos bastaría con leer el primero tomo; otros podrían leer el primer y el último tomo, que es el séptimo. Otros podrían leer los primeros cuatro tomos que fueron los que Proust pudo además de escribir, corregir con aquel cuidado tan arduo suyo. Los últimos tres tomos son de publicación póstuma, de lectura obligatoria para quien desee conocer bien a Proust. Estos tres últimos no los pudo corregir ampliamente Proust, como era su costumbre, porque murió antes.



D.H.Thomas: El hotel blanco, extraordinaria, sobre judaísmo, psicoanálisis y holocausto, poco conocida; William Styron: La decisión de Sofía, el mismo horror del siglo XX está aquí como en la siguiente la de Joseph Corand: El corazón de las tinieblas, seguramente el más grande libro sobre el siglo del sufrimiento que fue el pasado, situación que persiste. Malcom Lowry: Bajo el volcán, una epopeya íntima. Su traducción castellana, hecha en México por Era y reeditada en España por Tusquets, es una obra maestra de la lengua castellana.
Anais Nin: Diario, no es una novela pero imprescindible para nuestro tiempo, sus novelas líricas, como El espía en la casa del amor, son expansiones de este Diario. Virginia Wolf: Orlando, por el juego con el tiempo; Susan Sontag: Yo, etcétera, son cuentos pero es su libro de ficción que más nos ha convencido porque sus otras novelas no han logrado ni conmovernos ni sacudirnos pese a nuestra admiración inmensa e indetenible por ella una de las grandes ensayistas del siglo XX y uno de sus grandes pensadores; Paul Auster: El país de las últimas cosas, la más grande escatología de nuestra época; Jean Rhys: Ancho mar de los sargazos, todo lo entrañable caribeño está allí en la prosa perfecta de esta gran escritora; Jean Paul Sartre: La nausea; Margaritte Duras: El amante, fuera de la belleza de la forma como cuenta la iniciación sexual de una muchacha, ella misma, por la manera que superó la fatigante “Escuela de la mirada”; Alberto Moravia: Los indiferentes con esta novela, de 1929, se inicia el existencialismo; Robert Musil: El hombre sin atributos, sabemos que es un libro complejo, recomendamos leer al menos su primer tomo; John Maxwell Coetzee: Esperando a los bárbaros, aunque este magnífico novelista está en las listas de Osío y Arraiz registramos también esta novela: es singular, difícilmente se puede escribir un libro tan bello, tan saturado de poesía, de amor erótico, anti racista, sobre una situación tan terrible.

Junio 23, 2008


Los cinco mejores libros del siglo XX

El concurso que han organizado conjuntamente La Nación y Dom Pérignon, cuyas bases se publicaron el domingo último en el cuerpo del diario, seguramente suscitará un debate y permitirá descubrir cuáles son las obras literarias preferidas del público nacional.

Miércoles 07 de octubre de 1998 | Publicado en edición impresa

Los cinco mejores libros del siglo XX
Bioy Casares.

El lector argentino y sus favoritos

¿CUAL es el perfil del lector argentino? ¿Cuáles son sus gustos? El concurso que La Nación ha organizado junto con Dom Pérignon para establecer por suma de votos cuáles son los cinco mejores libros del siglo XX tiene como finalidad conocer las preferencias del público nacional. Encuestas semejantes se han realizado en otros países y permiten posteriormente hacer análisis acerca de los resultados. Con el fin de premiar a quienes participen en esta especie de confesión literaria, se sorteará un cupón. El ganador obtendrá dos pasajes a Francia, de Aerolíneas Argentinas, una estada en el histórico castillo de Saran, que pertenece a Dom Pérignon y que se halla en la bellísima región de Champagne, y cinco días de alojamiento con media pensión en los espléndidos hoteles de la cadena Relais & Chateaux.
En los últimos años, el tema del canon literario se ha debatido mucho entre los críticos. Ahora se trata de que lo hagan los lectores y también los escritores. Por eso, para acompañar el lanzamiento del concurso, le pedimos a Adolfo Bioy Casares que confeccionara su lista. Por cierto, su respuesta despertó la curiosidad de toda la redacción y suscitó, de inmediato, una serie de comentarios. Por ejemplo, nadie objetó la elección de En busca del tiempo perdido ni la de El proceso , pero varios se asombraron de que la primera novela en la que pensó Bioy fuera La conciencia de Zeno . Yen cuanto a los otros cinco autores que Bioy, para complementar su juicio, agregó a la lista sin especificar cuáles de sus obras prefería, también hubo acuerdos y desacuerdos. A todos les pareció lógico que citara a Borges e incluso a George Bernard Shaw, pero, ¿Robert Graves?
Tras la discusión acerca de las preferencias de Bioy, los miembros de la redacción de La Nación , empezaron a elaborar sus propias listas. Hubo algunos comentarios graciosos. Por ejemplo, alguien preguntó si se debía elegir los libros objetivamente más importantes o los que a uno más lo hubieran conmovido. El redactor en cuestión agregó: "Porque a mí lo que más me hizo llorar en la vida fue Corazón , de Edmundo d´Amicis, pero creo que ese título, como el mejor del siglo, no me lo acepta nadie". A continuación, se produjo una digresión en la charla: se enumeraron los relatos qué más llanto habían suscitado en la niñez. "¿Y La cabaña del Tío Tom ? ¿Quién no lloró con las desdichas de ese esclavo, sometido a tantas injusticias, si a uno desde la escuela primaria le había enseñado que ya en la Asamblea del año 1813 se había abolido la esclavitud? ¡Se lloraba como ser humano y como niño argentino!", expresó un diagramador. Hubo también una preferencia alpina, emitida por una joven madre: "¿Y Heidi ?". Es cierto, Heidi hizo derramar muchas lágrimas de párvulas. ¿Y la muerte de Beth en Mujercitas , de Louise M. Alcott?
Vuelta la controversia a su cauce inicial, los títulos más mencionados en la redacción de La Naciónfueron Ulises , de Joyce; En busca del tiempo perdido , de Proust; El proceso , de Kafka; Ficciones, de Jorge Luis Borges; La montaña mágica Muerte en Venecia , de Thomas Mann; alguien también pensó en Ernst Jünger, el autor alemán, pero no atinó a elegir una de sus obras, sino que se refirió al conjunto de su producción. Yalgo semejante ocurrió con quien se inclinaba por incluir entre los cinco mejores autores a Virginia Woolf, pero por sus obras completas, no por un libro en particular. Y esa es una de las dificultades del concurso. Ahora le toca al público. Desde el miércoles, los lectores de La Nación podrán darnos a conocer su opinión.

La elección de Bioy Casares

ERA inevitable que Adolfo Bioy Casares, el novelista de La invención de Morel , se sintiera abrumado por la responsabilidad de elegir los cinco mejores libros del siglo XX. Pidió cuarenta y ocho horas para contestar y seleccionó el quinteto que se publica a continuación. Agregó otros cinco autores que, junto con los mencionados en la lista, son, para él, los diez escritores más importantes de la centuria: Bertrand Russell, Jorge Luis Borges, Robert Graves, Rubén Darío y George Bernard Shaw.
1. La conciencia de Zeno , de Italo Svevo 
2. En busca del tiempo perdido , de Marcel Proust 
3. El proceso , de Franz Kafka 
4. El corazón de las tinieblas , de Joseph Conrad 
5. El gatopardo , de Giuseppe Tomasi di Lampedusa


1 comentario:

Anónimo dijo...

1) El corazòn de las tinieblas (Conrad)
2) La fiesta del Chivo (Vargas Llosa)
3) La Montaña màgica (Tomas Mann)
4) La peste (Albert Camus)
5) Gran sertòn Veredas (Guimaraes Rosa)